Leer es traducir, cuando leemos inmediatamente
traducimos, escribimos desde nuestra mirada, conservamos el secreto de esa mirada
o la compartimos -la decisión de contemplar en solitario es nuestra-,
versionamos el espejo de esa mirada, pero en esta anécdota se trataba
literalmente de una traducción, de la traducción de la palabra sandwish que
en español quiere decir algo como deseo de arena; estaba
escrita por ahí con otra intención, se refería a un sándwich, quizás los que la observaban pensaban que se trataba de un error garrafal que habían cometido los
vendedores de la cantina.
No nos detenemos a mirar las pequeñas cosas de
los días y del cielo, sin embargo, un ser se detuvo a leer y a traducir,
se detuvo a pensar y a imaginar cómo sería un deseo de arena y
no solamente se detuvo en el error de la palabra escrita, se detuvo a mirar
cómo podía ser el cuadro o la melodía de un deseo de arena y
decidió compartirlo, me mostró la palabra y me regaló un deseo de arena que
yo miraba a través de los sueños de la palabra y que me pareció una bondad del
universo y la conspiración del azar; muchos deseos son de arena y desvanecen en
esa sensación de que esta está unida a la tierra pero a la vez se encuentra
fragmentada en partículas indivisibles que siempre están envueltas en
movimientos invisibles que nos muestran la fragilidad de las cosas.
La imagen de la arena me hizo pensar inmediatamente
en el aire y por lo tanto en lo insostenible: el deseo mientras no se realiza
es como la poesía, que por más de ser amada o sentida no se puede poseer, se
convierte en una materia de los días que no se puede palpar sino sentir. La
palabra cuando no se escribe también se convierte en una imagen de la arena: se
pierde, se borra o se olvida. La arena no tiene una fijeza, la arena es
metafórica en sí misma: una viajera y antigua amante del viento, y los deseos
mientras no se cumplen son como la arena, poseen una fijeza que únicamente
puede compararse a las extrañas formas del silencio, la esperanza o los
sueños que pueden deshacerse tal como se deshace la arena en nuestras manos
porque quiere volver a su destino original en el mundo.
Tengo que confesar que hasta ese momento nunca
había concebido las asociaciones entre la arena y la palabra, la arena y el
deseo, la arena y la lectura, la arena y la poesía, entre esta y lo inefable de
las distintas manifestaciones del arte. Mirar que esta se deshace como la memoria,
como la noción del bien y del mal, como la felicidad y la tristeza que quizás
solo pueden ser sentidas como metáfora del viento y los sueños.
Maryfel Alvarado Méndez
Y como la arena somos, viajeros en la existencia de cada uno de los que de alguna manera estuvieron, están o estarán en nuestra vida, porque así como nos acercamos y alejamos siendo unos, cuando la vida nos empuja y cambiamos para ser otros (mejores o peores, no sabemos con certeza), sólo quienes nos ven y nos miden (desde su perspectiva) saben con cierta exactitud lo que de verdad somos o dejamos ver según las circunstancias, lo importante es dejar las maletas llenas emociones caducas que sólo existen en nuestras mentes y que nos alejan de lo bueno que podemos dar si se coincide una vez más.
ResponderEliminar